julio 16, 2009

Algo que nadie sabe sobre los Saxofones...



Son difíciles de afinar, o por lo menos, en mis tres años de estar dizque tocándolo, eso siento. Es como andar por una cuerda floja ambulante, “se trata de la embocadura, Oliver”, pero me es difícil controlar tanto mis besos cuando quiero un sonido parecido al de un cerdo adolescente y apuesto haciéndole el amor a su novia cochinita, así como suena en Comanche , de los Revels? Me ha sido un problema desde aquellas sesiones en casa de Memento, pero no se notaba mucho por ser registros trashies; como me gustaría que ese metálico inadaptado viniera con la frente en alto y se dejará de tambaleos, o yo tener los labios y el oído perfecto para estabilizar el placer con el que todos los demás saxofonistas o saxofones parecen haber nacido, por que nadie nunca habla de ese problema… ahora batallé mucho menos con el Yamaha que me compraron, aún así, tengo que estarla tratando suave, besarla despacio y solo en la mejilla.

Cuando se deja a un lado ese obstáculo y se llega al gemido deseado, encanta, suave como cremita de Venus o salvaje como un cerdo en celo, encanta y enamora y excita y te hace querer sumergir la lengua en esa niebla sonora para lamerla, saborearla y jugar con ella antes de tragarla. Cuando se consigue lo que se quiere, eres para siempre y se forma parte ya de la mafia de los metales, la familia del viento, la pandilla elegante que siempre hace mejor tu canción.

Me creí miembro de esa legendaria familia por unos momentos en el D. F. pero escuchando los pocos discos de referencia que tengo, sé que me falta romperme las costillas miles de veces por soplar, antes de llegar a ser un integrante. La pasamos muy bien y nos tatuamos muchas historias que quizá enseñe, tal vez cuando nuestras almas se puedan reproducir en un tocadiscos...

Ya extrañaba a mis muchachos, el sábado disfruté mucho perder la razón con ellos en la mesa en la que nos sentaron ya tarde en la boda de Lemo & Mery, tanta risa derramada por una simple palomilla que se paró en el saco de Pops, que tuvimos que robar las carcajadas de las chicas y se convirtieron en unas pasitas confundidas. Ooooooooh mis muchachos!!! :)

4 comentarios:

Diana dijo...

naranjada

yummy yum yum!!!

Chiquita Violenta dijo...

mi hermano siempre ha querido tocar el sax...

quiero ir al DF.. :(
te leo y me dan ganas...

Melie dijo...

Si, es increíble cómo algo tan simple te puede llenar a tal grado.

Jonathan dijo...

como diría un músico...

Llega. Toca. Lárgate


Saludos